
La música nos puede, nos envuelve en un mundo irreal del que por unos minutos no nos gustaría salir. Nos aparta de los problemas, nos hace llorar, reir, nos recuerda a momentos o a personas importantes...
La euforia de las discotecas,y la tranquilidad o el aburrimiento de la música clásica, son polos opuestos que a veces se mezclan como el gentío en los locales de fín de semana.
¿Podríamos llegar a vivir sin cantar? A veces es el único modo de expresarse realmente, aunque puede que ni las palabras sirvan para expresar algo bonito, o malo. La música no tienen tabúes, ni ataduras. La música es vida, es ilusión, como este texto que sale de mi corazón.
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