
Enchochada. Creo que esa es la palabra. Al principio no tenía ningunas ganas de conocerlo. No era para tanto. Es guapo, sí, lo admito, y yo siempre que me propongo conseguir algo, tengo que conseguirlo si o sí, para eso soy muy cabezona.
Pero después de quedar con él varias veces, me he dado cuenta de que si ha merecido la pena hablar con él, enfadarme con él, no mirarlo a la cara durante una temporada... Se hace de rogar a aveces, o saca un tema que a nadie le gusta, su ex, pero cuando llego a casa tras estar con él por la tarde, me quedo con ganas de más. ¿Será el miedo de hacerlo mal? ¿Nunca os ha pasado que os cortáis por las reacciones que puedan tener los de tu al rededor? eso me pasa a mí, y me corto, me cierro, y lo único que hago es hablar, hablar y hablar. Creo que va a empezar a aburrirse de mí, quizás por la experiencia, quizás porque sea un año más mayor que yo. No lo sé, pero en una de estas me puede soltar lo no esperado; no querer seguir conociéndome.
Siempre se me quedará la duda de si lo he hecho bien o no, pero hay veces que me quedo sin saber qué responder en algunos momentos. Ese es el miedo que siempre tendré, el miedo a deciro hacer lo incorrecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario